Carmen González: “Solo en un hospital tinerfeño al día ingresan cinco intentos de suicidio”

Carmen González: “Solo en un hospital tinerfeño al día ingresan cinco intentos de suicidio”

La presidenta de la Asociación Luz en la oscuridad, Carmen González, denuncia que la mayor causa de muerte externa siga ocultándose y suponga un estigma para las víctimas.

“El índice de suicidios en Canarias es bastante alto; aunque las estadísticas no son tan reales, según el INE [Instituto Nacional de Estadística] en 2017 hubo 200 casos consumados, pero de los intentos no hay cifras oficiales, si bien nos consta que, solo en un hospital de Tenerife, se registran al día cinco ingresos de personas que lo han intentado como media”. Esta es la contundente denuncia de las principales responsables de Luz en la oscuridad, una asociación canaria nacida en enero pasado en Canarias con Carmen González en la presidencia y Natalia Castro como secretaria. “Aunque llevamos poco tiempo, es verdad que veníamos madurando la idea desde hace tiempo, y tenemos contactos con asociaciones similares de Madrid y Navarra, por citar dos ejemplos. También hemos firmado ya convenios con los colegios de psicólogos”, detalla González al respecto.

Es precisamente la gran incidencia del suicidio, tanto en las Islas como en el conjunto estatal, lo que llama poderosamente la atención si se compara con el escaso interés que despierta en los medios de comunicación y en las instituciones. “Antiguamente se creía que esa suerte de apagón informativo era beneficioso ante un posible efecto imitador, pero, a lo largo de los años, y me refiero a partir de 2010 e incluso antes, está claro que no ha servido de nada. En el conjunto de España se registraron 3.679 suicidios consumados durante 2017, pero se teme que sean, en realidad, unos 4.500 consumados y más de 8.000 intentos”, recuerda Carmen González, para añadir que “a nadie se le escapa que estamos ante la principal causa de muerte externa o muerte no natural. Si a eso se le añade que hay una incidencia alta en niños y jóvenes, no se entiende que se les dé la espalda, que se oculte una problemática de estas dimensiones. Nosotros estamos muy contentos de los esfuerzos realizados en violencia de género o en el tráfico, donde se ha conseguido mejorar las cifras felizmente, pero no entendemos que no se haga lo mismo con las víctimas del suicidio, dado que son muchas más, tristemente. El año pasado murieron 47 mujeres por la violencia de género en toda España, una cifra apreciablemente inferior a las del año anterior, mientras que en el tráfico se ha avanzado muchísimo, con una reducción de hasta el 70% de las víctimas ”.

Pero no es tan sencillo dar visibilidad al suicidio, dado que “sí se produce un efecto de imitación cuando se trata de un famoso, como también es negativo dar detalles sobre el modo utilizado”, apostillan las expertas. Sobre qué hacer para prevenir el suicidio, Carmen González explica que “el suicida avisa a su manera en la gran mayoría de los casos, porque en realidad casi nunca el suicida quiere morir, solo quiere escapar de un sufrimiento profundo para el que no encuentra salida, y no busca ayuda porque no estamos educados para eso. Piense que, por ejemplo, en La Laguna solo hay cuatro psicólogos en la sanidad pública, y en la privada tampoco estamos mucho mejor, y lo sabemos por experiencias propias”.

Aparte de la incidencia en el sector más joven de la sociedad, si hay un colectivo particularmente afectado por esta temática es el de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a pesar de que tampoco exista una respuesta institucional acorde con la magnitud del problema. “Hay que considerar que ellos están sometidos a diferentes presiones. A las de cualquier persona, como las familiares o las laborales, hay que añadir que se ven en el día a día en situaciones estresantes, como puede ser ejecutar el desahucio de una familia, o de carácter jerárquico, porque no tienen jefes normales y una palabra por encima de la otra puede incluso conducirles a la cárcel, como ocurre con la Guardia Civil. Tienen una problemática agravada, sin duda”, detalla Carmen González.
Sobre si necesariamente hay que vincular suicidio con enfermedad mental, la presidenta de la asociación se muestra prudente: “No soy psiquiatra ni psicóloga [es enfermera], pero me atrevo a decir que no tienen por qué estar relacionados. Entendemos que una persona que se enfrenta a un problema familiar y no sabe superarlo no es un enfermo mental. Lo mismo si se trata de un problema laboral al que se le añaden otros problemas que va arrastrando. El suicidio no tiene que obedecer a una única causa, sino a varias e incluso a muchas, que acaban degenerando en el suicidio. Tampoco todos los enfermos mentales piensan en suicidarse”.

Cuando se les pregunta qué hacer si se advierten señales de la idea de suicidio en alguien cercano, estas activistas confirman que en la respuesta radica el meollo del asunto. “Hace falta un protocolo con el que la gente pueda saber qué hacer, a dónde ir y cómo seguir adelante, porque no se acaba ahí. Pero hoy las listas de espera en la sanidad pública son inmensas, dado que los recursos destinados son pocos y la demanda es enorme”.

Desde Luz en la oscuridad se ofrece ayuda: “Además de los convenios que ya hemos firmado, contamos con grupos de apoyo, no solo para los supervivientes, sino para familiares y amigos de los suicidas”. Para tener acceso a los mismos, la asociación ofrece el teléfono 822 255 746, así como el email a.luzenlaoscuridad@gmail.com, el Facebook Asociación Luz en la oscuridad y la web www.asociacionantisuicidio.es.