EL SUICIDIO

El suicidio es la manifestación extrema del sufrimiento humano, alcanzando a familiares y allegados a quienes la coraza del secretismo que lo recubre no hace más que añadir un padecimiento mayor e inútil.

Los ciudadanos y los medios de comunicación prefieren ignorar una realidad que provoca mas víctimas que los accidentes de tráfico y la violencia de género juntos en nuestro país, mientras los gobiernos no han dado prioridad en sus agendas a esta cuestión de salud pública de primera magnitud.

Se piensa en el suicidio como un caso que le sucede a otros, pero se trata de una opción fatal, esencialmente humana que cuando la vivimos a nuestro alrededor, cae a plomo dejándonos sorprendidos y conmocionados porque no lo esperábamos.

El suicidio puede tener muchas causas y encuadrarlo exclusivamente en una enfermedad mental es un grave error y una de las razones que impide prevenirlo. Ni todos los que padecen un trastorno mental piensan en el suicidio, ni todos los que piensan en el suicidio padecen trastorno mental.

Factores desencadenantes del suicidio pueden ser: un trastorno mental, problemas de pareja, crisis económica, salud física, acoso escolar, problema laboral, soledad, ruptura familiar, cuestión existencial, sensación de vacío, dolor por la perdida de un ser querido, adicciones etc. Cualquiera de estas causas genera emociones intensas y un sufrimiento que no siempre sabemos manejar adecuadamente y que puede llevarnos a una situación desastrosa. No olvidemos que todos los seres humanos estamos expuestos a las “emociones”: amor, dolor, frustración, ira, odio, alegría, tristeza; emociones con las que el suicidio está íntimamente relacionado.

En la actualidad 10 personas, como mínimo, mueren cada día en España por suicidio y 200 sobreviven a un intento. Aproximadamente unas 4.500 muertes al año por esta causa y mas de 8000 mil intentos suceden en nuestro país, ante una sociedad que prefiere ocultar lo que no entiende, con la conveniencia de casi todos y amparada en un antiguo concepto de ver el suicidio como un delito o pecado, que lo ha estigmatizado durante siglos, que lo ha condenado a la vergüenza y a la culpabilidad, ya sea hacia el mismo individuo con la idea suicida o ya sea hacia la familia y amistades donde el suicidio se produce. Están en juego muchas vidas y el fuerte sufrimiento añadido a familiares y allegados que los convierte en victimas también.

La sensibilidad de quienes hemos conocido el dolor, la incomprensión y la soledad asociada al suicidio, desde la experiencia propia, conecta con quienes han pasado por esta vivencia traumática.